Ya son tres semanas, quizá un mes, que llevo sin ducharme. Por suerte no apesto y puedo andar como si nada, un poco de desodorante en las mañanas, jabón en la cara, cepillo los dientes, hecho agua en mis cabellos grasos y me voy a trabajar. En mis tobillos hay una fina capa de mugre; el culo peludo esta hecho mierda. Y es básicamente por flojera que aun no entro a la ducha, tampoco hay drama al respecto. Mucho mas emocionante fue la travesía Puno Moquegua Arequipa, un paro no dejo partir directo para Arequipa y tuvimos que darle la vuelta. Al lado del chofer cuzqueño con problemas de comprension de lectura graves, tenía una vista excelente del paisaje nocturno, no estaba la luna de ayer, pero algo alumbro, había otra fina capa pero de niebla. La música la saque al azar de su estuche de discos, no tenía nada escrito el Princo de ochenta minutos, resulto que eran Los Kjarkas de Bolivia. La temperatura llego a los menos cuatro, ideal para no dejarte dormir, para cuestionarte frenéticamente en todos los niveles hasta sacar todas las conclusiones podando todo alrededor quemando rayando y sintiendo finalmente que todo está bien, que no existiría mejor sitio que al lado de ese chofer cuzqueño en la fría puna.
Tengo que comprar al menos un par de jeans nuevos y cargar siempre en el bolsillo: un lapicero
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