Ayer murieron dos palomas en el terreno al costado del piso de mi padre. Yo estaba en la azotea, las palomas estaban posadas en una especie de torreta que se imponía en uno de los costados del terreno (aparentemente el terreno contenía unos tanques de petróleo) La bandada era de 5 una blanca y cuatro plomas. La distancia veinte metros.
Cuando le disparé a la primera salieron volando todas y al momento de regresar, la ploma que recibió el balín no llego a posarse nuevamente en la torreta de vigilancia, si no mas bien perdió la coordinación o fuerza que restaba y cayo pesadamente sobre una formica tirada en el suelo de tierra. Cayo y salpico sangre manchando la formica, no se movió mas.
Los otros miembros de la bandada miraban a su compañero caído desconcertados. No tenían idea.
La segunda paloma ploma que cayo, cayo igual, en el aire antes de regresar al torreón. Pero esta aun vivía. Remate a la caída con más de siete balines, solo quería terminar de matarla lo mas rápido posible. Disparé hasta que subió mi padre para irnos a la playa, pero yo todavía no tenía la certeza de su muerte.
El resto de palomas aun no entendían y seguían mirando. La agonía y el desconcierto me provocaron nauseas y cierta culpa, pero todo formaba parte de un proceso, y me tranquilizaba pensando en el objetivo, pensando que congelando el corazón hasta ese punto me permitiría acabar con el chihuanco de una vez. Pensando que ya de niño lo había logrado (con muchas palomas, tancas, tórtolas, ratas y un picaflor) subí al auto y me sentí aun peor.
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